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Donde la locura alcanza su sentido

¿Ha llegado el fin del ciclo Zapatero?

¿Ha llegado el fin del ciclo Zapatero?

El lunes 4 de marzo la tensión se precipitaba en los despachos de Ferraz, sede socialista en Madrid. No sólo el ambiente vivido durante aquel día de mensajes, declaraciones calmantes y miradas hacia Euskadi propiciaban el creciente nerviosismo en las filas socialiastas. El PSOE había perdido inesperadamente las elecciones en Galicia. Soporte fundamental en la política de puntual conciliación que el presidente Zapatero quiere desarrollar en esta segunda legislatura. La victoria aplastante de Núñez Feijoo en la Galicia rural y urbana, chocó de frente con la idea de una comunidad fuertemente gobernada por un bipartito frente a la imagen de un desgobierno alterante, enfrascado en cientos de batallas internas durante los últimos cuatro años. La derrota en Galicia parece propiciar un giro en la política que Zapatero y José Blanco quieren dar a las actuaciones del Gobierno en los próximos tres año. Situación altamente compleja dado el contexto convulsionista que España padece. Esa derrota en Galicia marcará la estrategia que el Ejecutivo socialista desarrollará hasta 2012 y que indudablemente mostrará el devenir de una ciclo que parece dar los primeros síntomas de agotamiento tras la llegada al poder de Zapatero en 2004.

1. Euskadi.Será la primera piedra de toque a la que Ferraz tendrá que hacer frente. Patxi López, el candidato socialista, será investido con toda probabilidad como nuevo lehendakari dentro de mes y medio. Hito histórico por un lado -es la primera vez en la historia española que un candidato no nacionalista llega a Ajuria Enea-. Sin embargo, el precio que tanto el PSE como el PSOE tendrán que pagar será muy alto. De una parte, arrebatar de la lehendakaritza al PNV supondrá restar apoyos al Gobierno en el Parlamento. Enjutado sobre los votos de los nacionalistas vascos, el Ejecutivo ha podido aprobar los seis proyectos presupuestarios -verdadera vara de medir el apoyo legislativo al presidente- que hasta ahora ha sacado adelante desde su llegada a la Moncloa. De otro, la investidura de López al frente del Gobierno vasco tendrá en el PP a su principal socio. Con dos escaños y 700.000 votos menos que en 2003, los populares han salido de un feudo ingobernable para ellos con el sabor a victoria electoral. Ahora tienen condicionados al PSE para que López sea lehendakari. No hará falta un gobierno de concentración no nacionalista, tal y como temen y ladradea el PNV, pero sí un trabajo conjunto para que el PSE alcance la histórica gobernatura en el País Vasco, donde hará falta el entendimiento bipartidista que en Madrid ni parece asomar.

2. Una solidez socialista en entredicho. La derrota en Galicia ha puesto de manifiesto que los gobiernos minoritarios del PSOE en España no son buenos consejeros. El electorado gallego ha castigado la ruptura ejecutiva y social que en la Xunta ha existido en los últimos cuatro años. Sin embargo, no es el único ejemplo donde el PSOE puede ver roto sus Gobiernos de coalición. Cataluña ha sido durante los últimos seis años el ejemplo más vivo en lo que a políticas de concentración, ruptura, y falta de definición se refiere. Navarra, con la falta de amor entre UPN y el PP, es otro ejemplo de la debilidad gubernamental a la que el PSOE se enfrenta. Si esta escasa concreción es a nivel autónomico, el aislamiento definitivo puede verse reflejado en Madrid. En el Congreso, el PSOE ha abogado durante estos años por acuerdos puntuales con sus socios para sacar adelante sus medidas. Con la pérdida del apoyo peneuvista, Zapatero puede verse apartado en un momento donde el consenso es más necesario que nunca. CiU no está dispuesto a regalar su apoyo al Ejecutivo, mientras que BNG, IU y Esquerra están inmersos en procesos internos más preocupantes para sus intereses que una eventual política de concentración con el Gobierno.

3. La crisis. La madre del cordero de todas las disputas partidistas que vemos. La crisis económica ha entrado en un momento decisivo para emprender verdaderas políticas contundentes en las que se pueda apreciar signos de recuperación. Todas las instituciones apuestan que 2010 será el año de la mejora, por lo que este 2009 debe significarse como el trampolín hacia el fin de la recesión, hacia la concreción de una mejora económica que España necesita acorde con las alarmantes cifras del paro que el país sufre. Para ello, la dura oposición que el PP hará, unido a la inexactitud del Gabinete económico de Moncloa y del Ministerio de Economía,  será la vara de medir para que este año sea clave para conocer la alfombra que el Gobierno está dispuesto a colocar de cara a una hipotética normalización financiera el próximo año. De hecho, gran parte del futuro electoral de Zapatero pasa por la mejora económica.

4. Gobierno de desgaste. Muchos de los miembros de la Ejecutiva Zapatero se han visto abocados al desgaste político, bien en unos casos por la política de choque que el PP ha llevado a cabo, bien por la propia inexactitud de estos políticos. Es el ejemplo del ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que, acorralado por su enfrentamiento contra los jueces -desembocando en la primera huelga del ramo en la historia de la democracia-, y por sus vaivenes cinegéticos con el juez Garzón, provocaron una dimision irrevocable que desde Moncloa se vio con buenos ojos por el peso que suponía su pertenencia al Gobierno. Junto a él, Magdalena Álvarez ha sido el siguiente foco de atención, a veces crítico, a veces irrisorio, de una oposición que ha hecho de las políticas en materia de infraestructura un acicate para su supervivencia en el Ejecutivo. La crisis ha ahondado además en la aparente desidia del sector financiero del Gobierno. Pedro Solbes se ha eregido como la voz tibia ante la crisis. Sin una idea referencial, Solbes apuesta más por mirar a Bruselas que a su propio Gabinete económico para mejorar la caótica situación financiera. Ello le hace ser visto como un político gastado sin ningún afán por dar la cara ante la coyuntura. Miguel Sebastián es otro al que la crisis le ha otorgado un aire crítico con todo lo que hace. Acorralado por políticas carentes de base, no ha sabido contentar a los sectores más influyentes con los que se ha topado: automovilístico y energético.

Ante este contexto de inexactitud ejecutiva, legislativa y política, ya son muchas las voces que claman por una profunda remodelación ministerial para el próximo año, cuando se cumpla el ecuador de esta segunda legislatura Zapatero. Como la medida más efectiva, y sencilla, que el presidente deberá hacer para otorgar aires frescos y renovadores a su Gobierno. A partir de entonces, será cuando veamos si el Ejecutivo socialista sabe endurecer su puño, ahora más que nunca que la rosa del poder parece escurrirse ante las adversidades que la hoja de ruta nacional establece.

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