Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Resumen
- 15/07/2008 07:29 - El tipo de persona que todo el mundo cree que es
- 16/07/2008 21:11 - La última mueca de Ronaldinho
- 21/07/2008 05:44 - Cámaras contra metralletas
- 28/07/2008 07:30 - La silenciosa Guerra Fría en Oriente Próximo
- 30/07/2008 04:09 - The Stranglers como hilo musical lapidario
El tipo de persona que todo el mundo cree que es

Cuando uno se acomoda para escribir no sólo relaja músculos tibios y flácidos que se rinden ante el devenir de los acontecimientos. Tu cerebro se asienta sobre unas experiencias que quizás nunca llegaron a ocurrir, pero que te sirven como tabla periódica de esa combinación química que forman lo que somos, queremos y, que no siempre disfrutamos. Entonces, pones a Frank Zappa en esa lista de reproducción vital para comprender un poco mejor lo que nunca llegaremos a ser. Nuestro corazón se disfraza de lacónico suspiro. Lanzas los dados y la ocurrencia temática del momento ya tiene un argumento al que agarrarse. A veces, la mentira cobra protagonismo. Y nos enseña el agradable sabor de tu lengua chupando el óxido. Porque a eso sabe la mentira. En otro momento, encuentras inspiración en ese niño que se sabía para cosas grandes. Se quedó en un camino regodeado de pequeñas trampas y sin referencias que guiarle. Volvió -aunque esta vez sin garbanzos que le mostrasen el retorno- para encontrar la paz consigo mismo.
Evocar un recuerdo que nunca se repetirá te hace ver la importancia del estado de las cosas. Afuera, nadie quiere que se altere por un miedo a menudear con un progresivo desarrollo. La inspiración no se busca. La encuentras en un cubo de basura repleto de pobredumbre, o en un ánimo que por momentos se desquebraja al mismo ritmo que los Balcanes. Sin embargo, el Milosevic que te acompaña nunca será juzgado por crimenes contra la humanidad. Ahora sólo importa la crisis económica y la empredecible repercusión que tendrá sobre los negocios de los poderosos corbateados. Tú, juegas con un garbanzo como si tus dedos fuesen las piernas de un futbolista que en algún momento se erigió como un ídolo cercano. Nunca más alejado de esa realidad demasiado cotidiana.
Miras la pantalla de tu ordenador y te das cuenta de que era como estar en un cuento de Edgar Allan Poe, en el que uno no es el tipo de persona que todo el mundo piensa que es. Bob Dylan nunca se equivoca.
La última mueca de Ronaldinho

Cuando uno admira el fútbol como ente que sobrepasa todo razonamiento lógico, es disparatado no pensar en el futbolista como ese totem que se asienta en la supestructura. Generalmente, el jugador de fútbol no logra comprender el sentimiento como alfa y omega del aficionado a cualquier equipo. Más bien se erige como un trabajador de la pelota que, según el caso, debe unos inalcanzables sueldos a parar, defender, equilibrar o atacar. En algunos casos se convierte en un funcionario del balón, cumpliendo con su cuestionable responsabilidad, pero sin alardear de algo más que mereciese una propina. En otros, destellea con fútbol de seda como escaparate hacia cotas mayores y sueldos de parqué, que dan paso a una decadencia inmobiliaria traducida en una retirada espiritual hacia algún país donde el fútbol es más bien un elemento de burda propaganda gubernamental. A veces, el futbolista tan sólo vive sin sobresaltos y pasa sin pena ni gloria por la nómina de algún club al que besar el escudo.
Ronaldinho ha pasado por todas estas fases que, sin necesitar de cátedra para su estudio, no se alejan de la realidad futbolística que nos rodea. Llegó a un Barcelona triste en su forma y en su fondo. Sabedor de la importancia que su presencia tenía para la reconversión al cruyffismo alegre y salsón, el brasileño no se escondió ante unas responsabilidades que otorgaban tanto al club como al propio jugador unos beneficios netos traducidos en reconomiento y títulos, goles y besos, ego e impaciencia. Y llegó la confirmación de que aquel Barça en proceso de renovación había adquirido la madurez del reconocimiento en la temporada 2005-2006. Comandado por un puñado de geniales peones del gol y del sudor, y bajo la complaciente mirada de Frank Rijkaard, los catalanes alcanzaron unas cotas de éxito que curiosamente sirvieron como acicate del crimen deportivo que se perpetraría en los dos siguientes cursos.
Sin embargo, no fue hasta esta última temporada cuando Ronaldinho se autocolocó en el mercadeo futbolístico. Ese que disgrega para con los objetivos de tu equipo. El que parece permitir todo tipo de excesos y caprichos. Aquel que dispara contra el continuismo y el asentamiento de los proyectos a medio plazo. Ronaldinho ya no quería ser feliz en Barcelona ni hacer feliz al Barcelona y, por ende, hacer de sí mismo una caricatura anatémica de lo que algún día fue.
Buscó al Milan, ese equipo donde el cementerio de jugadores parece ubicarse en su estadio, San Siro: Rivaldo, Ronaldo y ahora Ronaldinho. El Barça encuentra en los italianos un perfecto lugar donde colocar a jugadores con un plan de jubilación simétricamente preparado. Aunque esta vez, al Milan, la barataria le ha salido por un ojo de la cara dada la fuerza con la que el Manchester City llegaba para dar natillas a Ronaldinho. Veinticinco millones de euros para ejecutar un plan de retiro que nadie sabe cómo acabará. La alegría llegó al Camp Nou un día de octubre del 2003 con un impresionante gol ante el Sevilla. Se apagó cuando se supo imprescindible. El Gaucho vuelve a sonreir, quizás sabedor de que con su marcha al Milan se cierra un ciclo en el que su figura ha estado ligada paralelamente al éxito y al llanto del Barça, Ahora, Milan huele a salsa, Barcelona respira, Laporta se frota las manos.
Cámaras contra metralletas
La Franja de Gaza es un estrecho trozo de tierra situada en el Próximo Oriente, al sudoeste de Israel y al noroeste de la península del Sinaí de Egipto, y que junto con Cisjordania forma los llamados Territorios Palestinos. Tiene 11 km de frontera con Egipto, en la ciudad de Rafah, y 51 km de frontera con Israel; también tiene 40 km de costa en el Mediterráneo.
El conflicto palestino-israelí lleva siendo desde los últimos 60 años el caldo de cultivo de todos los conflictos que actualmente conocemos en Oriente Próximo y que, debido a la situación geopolítica que ostenta, afecta a la gran mayoría de conflictos en los que los intereses de las grandes potencias por el reparto del pastel de materias primas están presentes.
La Franja de Gaza es el lugar donde las vergüenzas de la sociedad actual se desnudan ante una Opinión Pública que asiste atónita, y casi amordazada, a la aplastante superioridad del ejército israelí. Ante situaciones casi diarias, las fuerzas del orden hebreas no pierden ocasión de mostrar su enésima muestra de potencial. Cuando esa fuerza se da ante la indefensión de un prisionero refugiado palestino, el sonrojo judío no parece hacerles sonar la campana de la desigualdad.
Mientras, los gobernantes sonríen. Jerusalén sigue disputándose la hegemonía de dos comunidades que viven en una perpetua guerra, inexistente en la teoría, pero superviviente en las sucesivas generaciones de libros de historia. El soldado israelí dispara, Palestina se ahoga ante la sonrisa de Mahmud Abbas. La ANP contola las ayudas y Hamás cierra su boca ante la amenaza reinante del bloqueo. Con ínfimas cámaras, l@s niñ@s palestin@s graban las injusticias (las imágenes de arriba, fue realizada por una niña de 14 años). Veremos cuánto tiempo tardan en silenciarlas. Tan solo habrá que esperar a que las metralletas israelíes vuelvan a sonar.
La silenciosa Guerra Fría en Oriente Próximo

A lo largo de los últimos dos años, Irán e Israel se han sumergido en un fangoso juego provocativo. Mientras Teherán no tiene ninguna intención de detener su programa nuclear, Tel Aviv desconfía de las acciones persas ante un posible ataque. La UE y EEUU, impasibles observadores, juegan al despiste a la hora de actuar. Lo que parecía mera propaganda, ahora se disfraza de peligrosa estrategia.
El 11 de abril de 2006, Occidente posaba su magnánima lupa de la incredulidad sobre Irán. ¿El motivo? El gobierno persa reconocía abiertamente que había comenzado a enriquecer uranio y que ni tenía ninguna intención de detener sus planes. Recelosa siempre de los movimientos dados por Teherán desde la década de los años setenta, la comunidad internacional comenzó a ver en este plan el paso previo que Irán acomete para posarse en el privilegiado club de potencias nucleares.
A partir de ese momento las afirmaciones, negaciones y contraposiciones de los distintos actores que juegan parte de este juego de estrategias compartidas no ha cesado. Encabezados por Israel, que ve amenazada la seguridad de sus fronteras, tanto Estados Unidos como la Unión Europa han acogido con beneplácito el discurso de la amenaza reinante. Mientras, Irán silba alegremente y asegura que no alcanza ni un 5% en su enriquecimiento, cifra irrisoria si se tiene en cuenta que se necesita llegar hasta el 80% para desarrollar la bomba atómica.
“Las actividades nucleares pacíficas deben ser autorizadas”, quien lo asegura es una voz autorizada para ello. No es la primera vez que Seyyed Davud Salehi, embajador iraní en España, defiende el programa nuclear de su país, alegando que el conjunto de propuestas nucleares que presenta Irán “es un paquete de la paz y un factor que conduce al mundo hacia el desarme atómico”. “Con sus relativas ventajas y su energía, la cual ha generado elevados potenciales, Irán es capaz de negociar sobre seguridad, política y desafíos regionales con una nueva retórica y terminología, de manera razonable y lejos de las pendencias impuestas en el marco de las normas internacionales”, sentencia al tiempo que suscribe que “en lo que respecta a la explotación pacífica de la energía nuclear, las leyes tienen que legislarse y cumplirse a nivel mundial”, insistiendo en esta línea en el carácter pacífico del programa nuclear de su país.
Pero vayamos por partes. En ese puzzle difícilmente encajable en el que se ha convertido Oriente Próximo, hay que entender que cualquier pieza que no encuentre su ubicación supone un dolor de cabeza ante los múltiples desafíos que presenta la sociedad actual. En ella, tanto Tel Aviv como Teherán no desisten en un juego de intereses que ha puesto de manifiesto las dificultades que entraña establecer cordura en la zona.
Irán posee extensas fronteras con Afganistán e Iraq, países ocupados por y en guerra contra EEUU. Si se suma la densa red de bases militares estadounidenses en el golfo Arábigo-Pérsico, vemos que Irán es un país cercado por EEUU, cuyos gobiernos nunca han ocultado su deseo de derribar a los gobiernos persas. Ante ello, Teherán tiene razones para sentirse amenazado, sobre todo tras la guerra de agresión sufrida por Iraq, que rompió la credibilidad de los gobiernos occidentales, los mismos que hoy presionan y amenazan con sanciones a Irán.
El pulso con Irán se ha complicado para EEUU. La resistencia iraquí, integrada básicamente por sunitas, se muestra invencible. Para que la ocupación no termine en desastre, Washington precisa mantener apaciguados a los chiítas iraquíes, sobre los que Irán tiene una gran influencia. También requiere apoyo iraní para impedir la iraquización de Afganistán, hecho casi irremediable acorde con los acontecimientos que en los últimos meses se han dado. Irán, por tanto, es esencial para que la guerra en esos países se mantenga en status-quo.
Pero no debemos olvidar otro factor que complica la inamovible crisis: el alto precio y la escasez del petróleo. La madre del cordero de la alta conflictividad en una zona que se ahoga con las sucesivas guerras. Ante ello, y como el cuarto exportador mundial de crudo, Teherán arroja su producto a las necesidades energéticas del mundo y su venta le hace casi inmune a las sanciones. “Está claro que depende”, ensalza el ministro del Petróleo iraní, Golan Hussein Nazari, cuando hace referencia a la relación entre la carestía del crudo y lo que vemos en la televisión casi a diario: “Los actos de los políticos, son fundamentales para comprender los altos precios del petróleo”.
Además, Irán se siente más fuerte que nunca. Conocedor del poder y el protagonismo que actualmente ostenta, el Gobierno de Ahmadineyad se ha tomado como un pulso la situación a la que se ha llegado, lo que le ha servido para situarse en un club de privilegiados casi sin quererlo. Sus vínculos comerciales con China, Rusia y América Latina han aumentado. Mientras Israel se aferra al paternalismo estadounidense, Irán no ha tenido ningún problema en acogerse en los senos que Moscú le ha brindado en forma de negocios armamentísticos. Ello le ha proporcionado un poder que no duda en televisar cuando se le brinda la oportunidad. Las imágenes del pasado 9 de julio en las que lanzó nueve cohetes Shab3 con capacidad de destruir Tel Aviv, son un ejemplo de ello.
En el otro frente de esta inquietante cuestión se sitúa Israel. Amenazada por cada uno de los gestos que desde Irán se desprenden, el gobierno de Olmert conoce a la perfección la esencia que destila, acorde con el proselitismo con el que siempre se han blindado las acciones hebreas. Ante ello, tampoco ha escondido sus cartas en este tapete del miedo. El aviso para navegantes se torna en un peligroso mensaje: con más de 300 cabezas de misiles disponibles, y la bomba atómica embalsamada, Israel dispone de la capacidad y el valor suficiente para atacar a cualquier enemigo. Ante ello, a Washington sólo le queda comerse las uñas y ver como sus socios en la zona se desmarcan de sus discursos oficiales.
Sin embargo, el doble discurso parece interesar a la Knesset cuando ahora se habla. Si por un lado, Israel no tiene ningún problema en reconocer el poderío del que hace gala, por el otro, de cara a la Opinión Pública juega un rol de indefensión que ya desempeña ante palestinos o libaneses. Desamparados ante las realidades que Oriente Medio presenta, Abraham Haztami, director del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Laborista y asesor de Simon Peres, reclama el paternalismo occidental: “El mundo mira la posición del Gobierno de Teherán con relación al desarrollo de su programa nuclear como un desafío y amenaza a la seguridad mundial, aunque para Israel esta es una amenaza existencial”. Y añade: “Nos sentimos amenazados por lo que proclama a voz abierta Ahmadineyad y por eso necesitamos la ayuda internacional”. Ante ello, los representantes israelíes niegan un supuesto equilibrio de poder, que sin embargo sí está presente cuando la propaganda entra en juego: “Israel no acepta el equilibrio de poder pues no hay un equilibrio de intenciones. Nosotros no amenazamos exterminar a Irán y su pueblo”, matiza Haztami.
El mensaje que reclama ayuda internacional se ha maquillado en diferentes posturas por parte del binomio Estados Unidos-Unión Europea. Los primeros con la reiteración de que la vía diplomática es la única solución a que Irán detenga su programa nuclear. Apoyando las sanciones impuestas a Teherán, la Administración Bush dejará una herencia complicada para el próximo candidato al despacho Oval. De hecho, del demócrata Barack Obama ya se han desprendido los primeros férreos discursos cuando se ha abordado una posible relación con Irán: “No podemos dejar de lado a los israelíes, debemos defender al mundo de la amenaza que supone la política que están realizando”. Dentro de la Unión Europea, la heterogeneidad vuelve a estar presente en las declaraciones y actos de sus representantes. Si por un lado, el jefe de la Política Exterior común, Javier Solana, ha comenzado a mantener diversas reuniones con el encargado del programa nuclear iraní, Ali Larijani, abogando por un ciclo de encuentros que desemboquen en consenso; la salida de capitales franceses y alemanes de Irán se ha ido completando durante las últimas semanas. Si España y Portugal parecen no tener nada que ver con este díscolo juego, el vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal Cuadras, no duda en rechazar la política “que el régimen ayatolá está llevando a cabo”, poniéndole acento a la situación actual: “Irán es actualmente el mayor peligro que hay sobre la paz y la estabilidad a nivel mundial”. En esta línea, tampoco falta crítica cuando habla de la acumulación de riqueza iraní: “Ahora mismo Irán está muy fuerte económicamente dadas las grandes reservas de materias primas que posee, concretamente petróleo y gas”.
Occidente mezcla escepticismo y curiosidad cuando a Irán se refiere la actualidad. Hasta ahora sólo ha ofrecido el palo y la zanahoria a Teherán en este intercambio de golpes. Los persas disimulan y se tapan un ojo ante la mirada del mundo. Con el otro, no pierde de vista a Israel que no desaprovecha un minuto en seguir el desafío. El mundo observa. El silencioso, pero peligroso, equilibrio de poder está dado.
The Stranglers como hilo musical lapidario

No le convenía leer esto. Antes de ese momento, sabía que todo su pensamiento giraba en torno a una idea. Fija, en ocasiones, variable ante el devenir de ideas perecederas. Sabía que el frío marmol que entonces subyugaba su espalda se convertiría en un martirio con el que afrontar su delicada estabilidad. Ni siquiera las burbujas que se forman mezclando agua con ácido podrían sanarle tal dolor de sentimientos.
Había muerto. Nunca se esclarecieron muy bien las causas de una pérdida que servía como acicate de ese portazo dado. Se hablaba de un disparo en la garganta. Ya daba igual. En el entierro, sonaban The Stranglers, la canción Golden Brown para ser más exactos. Lágrimas bucólicas disfrazadas de un sinfín de comentarios sobre lo que había sido en vida. Ya nunca volvería a escuchar críticas infundadas en sensaciones de una noche, o maquilladas alabanzas que se habían presentado como regalo para oídos necesitados de adulación barata.
El temblor de sus piernas denotaba que se había equivocado con improntas decisiones dadas con el consentimiento de las prisas. Con esa necesidad de arreglar los entuertos que su cabeza se generaban con la rapidez con la que una lavadora centrifuga. Lloraba de rabia, de impotencia, de insano deseo, conocedora de que ya nunca tendría la oportunidad de decirle lo mucho que lo odiaba. Quizás por eso, la pelea se había convertido en la llave que abría y cerraba el fluído tráfico de sentimientos. Ya no tendría posibilidad de focalizar la estupidez que los rodeaba cuando no se ponían de acuerdo.
Había muerto. Todos salen del cementerio. Las ratas comienzan a relamerse las uñas. Ya no había tiempo para más cuerpos rectos y ojos invariables ante la inmovilidad que presentaba. Ya no se movería. Ya no mentiría. Todo aquello, ya no le dolería.Quizás había encontrado una vía de escape que nunca creyó que existiría. Estaba muy cansado, aunque ya las ojeras no le importarían mucho. Ya sólo le quedaba descansar. Por fin nadie le molesta. Por fin no le importa lo que piensen de él, las acusaciones que sobre él se viertan. Nunca tachó aquel día de la agenda. Toca pasar página, aunque su libreta ya está cerrada. Debería haber muerto más a menudo.

