Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2008.
Resumen
- 10/06/2008 02:18 - Europa huele a césped
- 11/06/2008 10:42 - People's strange when you're strange
- 24/06/2008 00:48 - Por y para la Eurocopa
Europa huele a césped

Una gran parada de Van der Saar a un perfecto disparo de falta de Pirlo en la incertidumbre del segundo tiempo, cambió la imagen de un encuentro que hasta minutos antes los holandeses habían dominado en todas sus vertientes. Ahí podría haber vuelto el alfa y omega transalpino. Ese que siempre le ha servido de salvación en las rectas finales de los encuentros. La épica remontada que siempre ha escondido las penurias de un sistema que se adapta a la soledad del disfraz italiano. Ayer no fue posible. Por esa parada, y porque Holanda conjugó el buen fútbol que siempre ha mostrado con unas dosis de mimetismo muy vistas en el Calcio. Las dos mejores ocasiones italianas tuvieron como respuesta dos contragolpes perfectos en los que el gol se erigió como la mejor coartada para poner de manifiesto que Italia huele a decepción.
Con una predisposición táctica perfecta, los oranges demostraron que la anarquía reinante hasta no hace mucho tiempo ha dejado de conjugarse con un fino estilo de juego y una gran pegada. Ahora el manido fútbol total holandés alcanza cuotas de candidatura a campeón. La mejoría defensiva, la irrupción de un centro del campo sólido y coordenado por un sensacional Sneijder, la pegada de Van Nistelrroy y la volatilidad de Van der Vaart, Van Persie o Kuyt; son los signos inequívocos de que ahora Van Basten ahoga sobre el banquillo las múltiples enseñanzas como entrenador, de quien fue un mejor futbolista.
Quizás porque Italia no está acostumbrada a que le desafíen a la cara desde el principio, el gol de Van Nistelrooy destapó las carencias de quien ha llegado a Suiza con el mismo esquema de juego gracias al cual fue Campeón del Mundo hace dos años. En ese momento, eran los propios italianos los que no daban crédito a tanto premio para tan poco fútbol. Hoy ya son sabedores de que sin Totti en el campo, la soledad de Pirlo en la construcción deja sin recursos a la escasa imaginación azurri. Depresión asegurada en la que la tristeza futbolística de Gattuso y Ambrosini sigue presente. Una lástima.
Con todo ello, Holanda aprovechó mejor los recursos que Italia se dejó por el camino. Es cierto que parecen escasos, pero las numerosas opciones que el fútbol transalpino arroja en las grandes competiciones hacen de su juego un arma arrojadiza para el rival. A saber: hasta la ocasión errada por Luca Toni en un mano a mano con Van der Saar, los italianos parecían mostrar que el baño que Holanda le estaba dando no iba con ellos. La desidia colectiva auguraba un cambio de sistema ante el fracaso catenaccista. Entonces la entrada de Del Piero y de Cassano provocó la conexión que Pirlo necesitaba. El Plan B italiano entró en juego. Hasta tres ocasiones claras de gol tuvieron los de Donadoni antes de que Van de Saar despejara la falta de Pirlo que se auguraba como la antesala del mismo cuento repetido de siempre. Entonces, Heitinga recogió el rechace, cambió hacia Van Brockhorst, Kuyt falló y el ex barcelonista aprovechó de cabeza un posterior centro del rubio del Liverpool. La perfección conjugada en tan sólo cinco toques. Los mismos que Pirlo no encontró en todo el encuentro para darle aire a una Italia que silbaba alegremente por el campo mientras su rival desnudaba poco a poco un esquema, que hasta ayer, parecía válido.
Junto a las muchas pinceladas que Holanda dejó ayer, hasta el momento parece que tan sólo Portugal y Alemania se han situado en esa cabeza de aspirantes serios a ganar la Eurocopa. Los primeros, porque el culto como futbolista a Cristiano Ronaldo no esconde la importancia de contar con jugadores sublimes en la articulación como Deco, Moutinho o Petit, la velocidad quebrante de Simao o Quaresma, o la armonía defensiva de Pepe y Carvalho. Si esta gran generación no se consagra en Suiza y Austria será por una penosa carencia de gol (hasta cuatro postes tuvieron los portugueses) como único mal endémico del equipo. Por su parte, los alemanes siguen sin demostrar nada en su juego pero mucho en sus cotas. Con un fútbol metalúrgico que no esconden, la gran pegada de Klose y Podolski puede ser suficiente para devolver a los alemanes a una grandeza en su forma y en su fondo. Con poco más de lo que hicieron ante Polonia, su llegada hasta semifinales se antoja fácil. Portugal forja personalidad. Alemania prestancia colectiva. De Francia ni hablamos. Afortunadamenta, la Eurocopa tan solo acaba de empezar.
People's strange when you're strange

El presidente del Gobierno aparece en la televisión para dar cuenta de la situación en la que este bendito país se ha metido. Los camioneros boicotean el tráfico fluído de las autopistas. El fútbol nos vuelve a todos majaras. Los supermercados agotan las existencias vitales de alimentación. Ahora hay sobreexceso de pasta de dientes, perfumes y pasteles repletos de grasa. De alguna manera tienen que llenar los huecos que la desaceleración está dejando. ¿Desaceleración o crisis? El presidente matiza ante la desafiante mirada de sus rivales políticos. De ellos, y del usuario que está en casa sin comprender muy bien cómo hemos llegado hasta aquí. Dicen que es por el petróleo. La madre del cordero de un vertebralidad económica ahora disparatada. Y ya se sabe: si a quien no entiende, le dicen que los problemas van a parar a la cartera, las alarmas se encienden.
Mientras, tú asientes atónito a todo lo que ocurre a tu alrededor. La vorágine del tiempo se ha llevado por delante tu capacidad de mimetismo ante los acontecimientos. Cae la tarde y de nuevo te olvidas de tomar una determinación. Jim Morrison decía People is strange when you are strange. La cara de esa otra persona tiene facciones poco marcadas y la anomalía en los pasos de los vecinos con los que te cruzas, te hace recordar esa frase. Algo de razón tenía.Tu estabilidad empieza a oler a pólvora. Le lanzas un flotador para que intente salir de la marea en la que se han metido. No sabes si la evacuación será posible. Mientras, en la calle, el afilador entona su melodía. Para él, la crisis no parece existir. Ha llegado la hora de silbar. ¿Alegremente? El afilador lo hace. A tí, aún te quedan algunas dudas.
Por y para la Eurocopa

La derrota ante Holanda en el primer partido del manido grupo de la muerte, puso de manifiesto el desmembramiento al que el esquema italiano se había enfrentado. Entonces, pongo en dudas que incluso ellos, no muchos confiaban en un sistema de dientes y bofetadas para seguir en la senda del triunfo. Llegaron a esta Eurocopa con las mismas pocas ganas de asentar un estilo fiable ante el indudable potencial de unos nombres y hombres martilleados por la edad. Su paso hacia la segunda fase de la competición se disfrazó de alfa y omega azzurri como costumbre victoriosa italiana. Sonaba entonces a mofa hacia el fútbol que esa selección se hubiera plantado como eterna candidata a ganar de nuevo, y de nuevo con las mismas malas artes de antaño.
Estaban aquí y, viendo de la forma en la que su pase se había logrado, este cruce de cuartos de final ante España era el fiel ejemplo de costumbrismo italiano, de la sinrazón que en ocasiones rodea de enigma al fútbol. Enfrente, el rival idóneo para ello. Una selección española perseguida por el dogmatismo derrotista, en la que este mimetismo perdedor suponía un trance perfecto para, por un lado seguir fomentando las penosidades transalpinas, y por otro, continuar otorgando a España la capacidad de la imposibilidad. No pasar de cuartos y punto.
Sin embargo, el resultado de anoche no sólo supone un paso histórico en el devenir español. Es algo más. Algo homérico, que supone la confirmación de un estilo que no se dejó ganar por el gigante antifútbol. Con matices que en ocasiones hacían pensar en dejar de lado el fútbol de culto, el de las gafas; para dar paso al de la pasión, al de las uñas; España se ha plantado en unas semifinales 24 años después. Ese beneficio de la duda hizo que la selección de Luis, de Casillas, de categoría pública, controlase un oficio italiano que reduce a la nimiedad el papel de sus rivales. Hasta anoche. En ese momento, España no cambió su fútbol sedoso por el intercambio de golpes que propusieron los italianos. Con un Silva en plena efervescencia de estrella, un Senna implecable y un Casillas que sigue oliendo a lo que ha sido desde siempre, Italia se vio desdibujada dentro de un esquema que no va con ellos. La propuesta siguió su rumbo y ya los penaltis se eregían como una injusticia visto lo visto en esos 120 minutos de esperanza, de pasión, de fantasmas. Los lanzamientos desde los once metros, un azar que lleva tras de sí un guión perfectamente interpretado, pusieron de manifiesto que España ha superado ese trauma de los cuartos como losa, de los miedos malinterpretados, del fútbol como ilógico camino hacia la unión. Por y para la Eurocopa, España sucumbe ante la auestima nacional, se apunta a la celebración y, ya de camino, al éxito.

