Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.

Resumen

Siempre nos quedarán los algodones de azúcar

20080314195900-cotton-candy.jpg

Cuando has dejado de creer en dios. Cuando masticar chicle te parece someter a la mandíbula a un esfuerzo inútil. Cuando la venganza se apodera de cada gesto cómplice que de ti emana. Cuando el silencio tiene de primer apellido incomodidad. Cuando las oportunidades se otorgan siempre a modo de contrareembolso, esperando de ellas una buena recompensa. Cuando al respeto le sale pólvora de la cabeza. Cuando aprendiste a dormir con un ojo abierto. Cuando el brazo que acariciabas se llenó de astillas. Cuando el perro de compañía dejó de sacar la lengua. Cuando mis problemas ya no son los tuyos. Cuando el amor se solapa con la comodidad. Cuando la mentira invadió tu zona VIP. Cuando tus errores jamás se borrarán de la parte trasera del DNI. Cuando nadie fue capaz de quitarnos la paja en el ojo ajeno. Cuando las malas interpretaciones son fruto de verdaderos cuentos de ciencia ficción al mejor estilo de Philip K. Dick. Cuando un te quiero adquiere matices casi peyorativos. Cuando no supiste responder a la pregunta de hasta cuándo.Cuando tus planes chocan contra un muro de Berlín. Cuando un si telefónico se convierte en tu peor enemigo. Cuando el alcohol dejó de pasar factura. Cuando el sexo es inmejorable. Cuando terminas de escribir esto es cuando sabes que el ticket (o moneda, o entrada) de esta montaña rusa ha expirado. No te preocupes, a la salida siempre nos quedarán los algodones de azúcar.

14/03/2008 19:59 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Reflexiones de medio pelo Hay 2 comentarios.

Una bofetada de dignidad al fútbol

20080317194055-levante.jpg

El Levante será equipo de Segunda División el próximo año. Antes o después, el calendario dejará de ser caprichoso para el equipo entrenado por De Biasi y el reloj de arena se vaciará por uno de sus extremos. Entonces la suspicacia del descenso será una realidad para un conjunto que lleva toda la temporada ocupando la última posición de la tabla. De este modo, se ha convertido en mero comodín para el resto de conjuntos que, en la lucha por los diferentes objetivos que tengan, han visto en su enfrentamiento ante el Levante un trámite disfrazado de victoria.

En una plantilla donde las debilidades deportivas o la capacidad mermada de los socios adquiere matices de inocencia, el descenso será la señal inequívoca de un fracaso institucional donde el bajo rendimiento semanal ha llevado al equipo al pozo deportivo y económico que supone la Segunda División española. El reto del ascenso se planteará a partir del 1 de julio con una importante modificación del organigrama deportivo. Hasta ahí todos contentos.

Sin embargo, desde su ataúd, el Levante ha dado a todos un ejemplo de dignidad. Sabedores de la ruina deportiva de la que han hecho gala a lo largo de la temporada, las deudas de la entidad han supuesto una soga para una muerte prematura. En un mundo como el fútbol, nada cordial con la entereza profesional; en un espectro donde jugadores o entrenadores son capaces de disminuir su rendimiento para provocar una mejora salarial traducida en unos muchos millones de euros, un traspaso o resolver una situación coyuntural; o en un Universo donde los ceros millonarios corren detrás de un balón, los jugadores levantinos han dado una lección de humildad a ese todo llamado fútbol, donde el lujo y las cantidades indigestas de dinero se asientan en su sofá para otorgar al privilegio ese adjetivo de trabajador.

Por ello, hoy la pérdida de categoría suena como mal chiste. Hasta hace poco menos de un mes, el descenso administrativo hasta la Tercera División sobrevolaba por las oficinas del Levante mientras los jugadores de la actual plantilla veían como las deudas que tienen con ellos (en algunos casos desde hace más de un año) se agrandaban a costa de la grandilocuencia del ex presidente -y máximo accionista- Pedro Villarroel, quien ha silbado alegremente ante una caótica situación que él mismo ha agrandado después de 25 años en el cargo.

El último lío de esta penosa historia se escribió a principios de febrero. Irritado por entender que se le apartaba definitivamente, cuando el Ayuntamiento de Valencia entró en juego, Villarroel revocó por la cesión de sus títulos a la Fundación Deportiva Cultural Levante - de la que es fundador y en la que ostenta el poder ejectuvo-, que facilitaba la solución final, y recuperaba un poder accionarial cifrado en un 70,3%, más de 87.000 acciones. Es decir, todo como estaba. Este esperpento hizo irritar a la plantilla que vio en el mandatario el único rival posible al que hacer frente una vez que el descenso deportivo se asoma como irremediable.

Mes y medio después la situación ha variado más bien poco. A los jugadores se les sigue adeudando importantes cantidades de dinero, Villarroel sigue paseando a sus anchas por las oficinas del club y de Instituciones públicas en busca de una ayuda externa y el descenso lo cotiza el Levante en trece puntos que irremediablemente supondrán una pesada losa de cara a la salvación. 

Los jugadores del Levante, profesionales de un equipo a camino entre la mediocridad de la Primera División y la eficacia en Segunda, cuyos sueldos suenan a insulto cuando se comparan con los de otros grandes clubes de la Liga, no han perdido la cara en ningún momento siendo los únicos creyentes de que el milagro deportivo de la permanencia nunca se ha esfumado. Pero más temprano que tarde, las matemáticas darán la razón a esta nefasta situación deportiva. Entonces, la Segunda División será una realidad incuestionable. Hasta ese día, la profesionalidad se paseará por los campos de fútbol dando bofetadas de dignidad y de color granota en este loco e incongruente mundo llamado fútbol.

17/03/2008 19:59 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Loco Fútbol No hay comentarios. Comentar.

El vértigo del gigante asiático

20080318185407-estatua-juegos-olimpicos.jpg

La caída del Muro de Berlín sacó de la madriguera de la inocencia a un núcleo importantes de países que vieron su oportunidad con el fin de la bipolaridad. Hasta ese momento, la URSS y Estados Unidos actuaron como acicate en sus intereses, limitando el crecimiento exponencial de estos países que ahora asoman la patita por debajo de la puerta de los mundialistas. China y la India son claros ejemplos de esta corriente, donde el fin de la Guerra Fría ha dejado el terreno allanado para su incursión en el privilegiado grupo.

A camino entre su aceptación definitiva y la inmersión como una realidad incuestionable, la cita que los Juegos Olímpicos tienen en Pekín este verano son una señal inequívoca del guiño que Occidente hace a esta transformación. Porque esta celebración supone para ambas partes la sumisión a las reglas del juego que la historia ha deparado. Por un lado, Occidente asume de facto que un país comunista, con arraigados preceptos mahoístas y con sus reglas del juego aún por mostrar; se insertará profundamente en su cultura. Por otro, China asumirá que, con la organización de estas Olimpiadas, entra de lleno en un paralelismo en el que Estados Unidos y la Unión Europea sacan unos metros de ventaja a su vecino asiático.

Sin embargo, a cuatro meses del comienzo del evento, el deporte ha adquirido un matiz secundario una vez que China se está mostrando a ojos occidentales como una potencia descontrolada. La fortaleza de sus estructuras pretende ser el nudo cohesionador cuando el verano se aproxime y con él una cita en la que las medallas tienen un alto valor económico acorde con la gran cantidad de dinero que tanto el país organizador como el Comité Olímpico Internacional, como los países participantes mueven en el mes que dura.

Las representaciones de las relaciones China-Occidente reposan a menudo sobre una dicotomía: dos entidades distintas, dos bloques cristalizados alrededor de valores parciales e incompatibles. La racionalidad de la que Occidente presume contra una China que estaría desprovista de ella pero que pasito a pasito intenta insertarse de ella. Los Juegos Olímpicos son el gran pandemonium al que tendrán que hacer frente para corroborar con resultados que la espiral asiática que nos acecha no se trata sólamente de un mero poder económico sino también de un nuevo socio en todos los sentidos.

Un socio que la Unión Europea y Estados Unidos han despertado convirtiéndolo en el principal exportador mundial en la órbita asiática. Un socio que con su aperturismo comercial se ha visto envuelto en una oportunidad única de comerse Oriente Medio en su imparable alineamiento con las tradicionales potencias. Pero un socio con aroma a monstruo en el que las libertades que el Partido Comunista otorga se basa en la rendición al espíritu de partido único en el poder, donde los conflictos en Tibet y Taiwan pretende ser escondidos tras una fina cortina de humo de "irrelevancia independentista" (y la realidad habla de un genocidio cultural con el Dalai Lama en el exilio) y donde periodistas y medios no estatales son despreciados con la virulencia que la incomodidad del poder de Pekín otorga a quien no comulga con él. Entretano, el plusmarquista el etíope Haile Gebrselassie, ha confirmado que no disputará la prueba reina del atletismo debido a la alta contaminación de Pekín y un gran número de delegaciones, encabezadas por Estados Unidos, ya han anunciado que llevarán su propia comida porque no se fían de la preparada en China.

Esta situación de incertidumbre ha provocado que el miedo al boicot sea patente en un Gobierno chino que sí reconoce los numerosos problemas que se le están presentando en esta recta final, pero que minimiza con el sueño de una China alineada y con pleno reconocimiento por parte de la Sociedad Internacional. La reciprocidad es manifiesta y si al gigante asiático le ha entrado ahora el vértigo, Occidente debe calmarlo. Que nadie olvide que fueron ellos los que le despertaron.

18/03/2008 18:57 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Por un puñado de ideas No hay comentarios. Comentar.

Quizás se había cansado de esperar

20080319161456-espera.jpg

Entró en el vagón del metro cuando el rechistar que anuncia el cierre de puertas se proyectaba en la horizontalidad de la parada. Intuía la proximidad de la partida pero sólo cuando vio la oportunidad de avanzar decidió correr. Su esfuerzo suponía un reto ante el conductor del vagón, verdadero verdugo de destinos a esas horas de la mañana. Esta vez venció y ya formaba parte de ese crepúsculo masificado al que se unió no sin disimular una satisfacción recreada con un suspiro.

Alzó la vista y se mostró reflejado en el cristal de la puerta cristalizada. Para una persona que había cuidado su imagen hasta la última raíz de su pelo, hasta el más ínfimo detalle y para la cuál gastaba a diario tiempo y dinero; un último vistazo -retoque incluído- era necesario. Casi obligado me atrevería a recalcar. Salió de ese estado edonista y el metro aún no había avanzado ni un solo palmo en la vía. Fuera, el incensante goteo de gente que llegaba conjugaba con unas caras que pedían una nueva apertura. Daba igual si estaba lleno. Sólo querían sentir la seguridad que otorga un tren en constante recibimiento anónimo. No fue así. Entonces, una desagradable voz recorrió el subterráneo anunciando el tan temido mensaje de las ocho de la mañana.

-Por motivos ajenos a Metro, este tren estará parado en un tiempo estimado de 15 a 20 minutos.

Sólo el runrún generalizado del rebaño que dentro del vagón esperaba su depósito, modificó un status quo que se repetía a diario más de lo que el viajero podía desear. Eso sí, siempre de manera y por motivos ajenos a Metro.

-Como se nota que ellos no tienen que cogerlo. Si estuvieran aquí dentro esto funcionaría a las mil maravillas. Que poco piensan en la gente que necesita coger este trasto para ir a trabajar. Para trabajar y así reportarles los beneficios de los que ellos hacen gala.

Quien hablaba era un personaje situado junto a nuestro protagonista, que le miró con ese aire cándido que otorga la complicidad. Era bajito, maltratado por el paso de los años, proyectado por la incultura y el desaliento. Quizás nunca le había interesado ser de otra forma pero con esa frase subvencionó el pensamiento de otros tantos viajeros. Referida a los dirigentes, a los poderosos que inauguran metros pero que en su puta vida han sentido lo qué es viajar en otra cosa que no sea en sus lujosos y pomposos coches oficiales, aquella afirmación de un desconocido era para sus ojos una nueva impronta que le decía que ya llegaba tarde. Ni se inquietó porque afortunadamente no era la primera vez.

El metro es ese espectro inerte que te lleva de un sitio a otro sin que sepas muy bien cómo están conectadas radialmente unas estaciones con otras. Es el único refugio que te abraza cuando el afilado frío de la calle te merodea, te estudia y te ataca mientras tu patente indefensión tiene bastante con toser. Entonces el vértigo de la sensación térmica te invade. En un vagón de metro la gente se olvida de su seguridad, de su condescendencia para con los demás, de ser complaciente, de tener paciencia. Donde la música disfrazada de animación sociocultural te invita a olvidar el escenario oscuro sobre el que el vagón te está transportando. Es el mercado potencial de diarios gratuitos, de novelas baratas y del seguimiento indiscreto de aquellos que otean las páginas que el prójimo tiene abiertas. Paralelismos de lecturas. Es saber buscar el juego de miradas que el reflejo de los cristales proyectan. Viajar en metro es insertarte en un inframundo diferente cuyo pasaporte tiene el valor de un euro pero que a la vez es la señal inequívoca del urbanismo que nos rodea. Es el brazo armado de la sociedad desesperante.

Las puertas se habían vuelto a abrir pero la gente que había llegado después ya no tenía esa necesidad de montar que antes rezumaban. La comodidad premiaba sobre la seguridad de partir una vez solucionado el problema. El tipo inocuo que reclamaba algo más que avisos por megáfono no se había movido ni un sólo centímetro. Si acaso su gesto era cada vez más agrio a cada minuto que pasaba. Chisteaba incensantemente mientras agitaba la cabeza de un lado a otro queriendo dejar evidencia de su desacuerdo con el funcionamiento del tren aquella mañana. 

Con los motores parados y las puertas abiertas, nuestro protagonista perdió una paciencia que otros sí habían tenido. La inoperante espera se la había robado. Salió del vagón, perdiendo ese privilegio que se torna en un minúsculo hueco entre el rebaño. El denominador común creado con el hombre anclado en quejas se perdió. Sabía que el reto conseguido cuando entró corriendo ya no valía para nada y su lugar fue ocupado por otros tantos viajeros ansiosos de satisfacer sus múltiples destinos. En ese momento, el tren volvió a anunciar que retomaba la marcha. Pero él ya no estaba dentro. Daba igual, se puso los cascos y comenzó a escuchar a Tom Waitts. Quizás se había cansado de esperar. Quizás.

19/03/2008 16:28 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Reflexiones de medio pelo Hay 1 comentario.

De Robin Hood a Pablo Escobar

20080324195032-farc.jpg

Donde nadie ha delimitado los intereses de un conflicto que nunca conoceremos en nuestra propia piel. Donde la Guerra Fría, la guerra de la constante amenaza, la guerra de la soberbia por la razón ha estado a punto de estallar con cierto sabor a gringo. Donde el tráfico manido de droga y armas se ha convertido en una moneda de cambio que nadie se atreve a canjear, la página cuarta de El País de hoy trae un artículo en el que Joaquín Villalobos -ex miembro de las guerrilla muchacha de El Salvador- habla de la actual situación que Colombia, Ecuador y Venezuela -y en general la insurgencia latinoamericana- viven. Me ha parecido de un gran valor literario, sociológico e histórico, de ahí que lo suba.

"Durante la guerra no me preocupaba tanto morir en combate como envejecer de guerrillero. Viendo la juventud de mis compañeros y la mía propia en fotografías de los primeros años del conflicto salvadoreño, concluí que las insurgencias no eran una solución, sino el síntoma de un problema. Más que un proyecto político, fuimos una generación que se alzó ante la prepotencia del poder antes de cumplir 20 años, pero que al llegar a los 40 entendimos que habíamos transformado al país y firmamos la paz.

En Nicaragua y en El Salvador la gente llamaba a los guerrilleros los muchachos y en Cuba los barbudos entraron a La Habana cuando estaban en la treintena. Los rebeldes uruguayos y argentinos mostraron con habilidad extraordinaria que era posible una guerra urbana a gran escala y el M19 de Colombia convirtió una derrota militar en una victoria política siendo la primera guerrilla que se atrevió a negociar.

Éstas son las seis insurgencias más importantes, desarrolladas, imaginativas y audaces del continente; rebeliones de jóvenes que lo dieron todo y en ese camino murieron y perdieron, o vencieron y transformaron, pero todas evitaron envejecer como guerrilleros.

Las insurgencias no surgieron por romanticismo ideológico, sino por la existencia de dictaduras militares y prácticas autoritarias en todo el continente, con excepción de Costa Rica. Podemos separarlas en dos grupos: las que consideraban la lucha armada como un instrumento para lograr fines y las que hicieron de la lucha armada un fin en sí mismo.

Las guerrillas del primer grupo fueron agentes de cambio y las del segundo no se dieron cuenta cuando el mundo cambió. En este segundo grupo estuvieron las insurgencias que envejecieron luchando en Perú, Guatemala y Colombia, tanto que la colombiana sobrevivió al fin de siglo.

En los años sesenta, setenta y ochenta, las drogas gozaban de tolerancia en la oferta y la demanda. Ahora ya no se tolera la oferta, pero por aquellos años éstas no eran consideradas un problema estratégico de seguridad. En los ochenta, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos traficó con cocaína para financiar a la contra nicaragüense y militares cubanos permitieron a los narcotraficantes pasar por la isla a cambio de divisas. Se consideraba que "ese veneno era un problema de los gringos". Es en esa misma época los carteles mexicanos se fortalecieron y Pablo Escobar exhibía en su hacienda la avioneta con la cual llevó el primer embarque de cocaína a Estados Unidos.

Las FARC colombianas nacieron en 1964 movidas por un programa agrario para enfrentar a un Estado débil en el control de extensas zonas rurales. Al nacer con territorio se desarrollaron más como una autodefensa campesina, que como una insurgencia con visión de poder. Por décadas fueron una guerrilla militar y políticamente perezosa, sin duda la insurgencia más conservadora del continente que envejeció en la Colombia rural profunda.

Para enfrentarse a las FARC, la extrema derecha colombiana inventó el paramilitarismo, obviamente con complicidades estatales. Esta lucha se volvió larga y despiadada de lado y lado, una verdadera competencia de masacres que en el ámbito urbano dejó miles de sindicalistas, periodistas y activistas muertos por ambos bandos. Pero en 40 años, Colombia y Latinoamérica cambiaron, las dictaduras y el autoritarismo desaparecieron y las izquierdas, incluso en Colombia, pasaron de la clandestinidad, el exilio, las cárceles y las montañas, a gobiernos y parlamentos.

Sin ser perfecta, esta transición permite ahora que las izquierdas tengan más poder político que las derechas. La violencia criminal desplazó a la violencia política, el consumo de drogas dejó de ser un problema de los "gringos" y se expandió en Latinoamérica multiplicando pandillas, crimen organizado, corrupción y todo tipo de delitos. La seguridad se convirtió así en una demanda urgente de los más pobres. La envejecida insurgencia colombiana se encontró entonces habitando en los mismos territorios donde estaba la mayor producción de coca del mundo y con la justificación de que en ese negocio hasta la CIA se había metido, pasaron a financiarse con la droga y a montarse en la nueva ola de violencia como un ejército al servicio del narcotráfico. Llamar a las FARC narcoguerrilla no es un ataque político, sino una derivación estructural del propio conflicto colombiano que contaminó también a los paramilitares y a una parte de la clase política colombiana.

El extremismo ideológico hace perder escrúpulos porque la intolerancia al enemigo siempre termina justificando los excesos y, por otro lado, la crueldad de ese enemigo se utiliza para disculpar la crueldad propia. De esa forma, "ser los buenos" como principio esencial de cualquier insurgencia que necesita "pueblo", termina desapareciendo.

Contrario a la guerrilla de Fidel Castro que no realizó jamás un secuestro, las FARC son los mayores extorsionadores y secuestradores del mundo y sus operaciones militares han sido tan indiscriminadas que han destruido pueblos y masacrado a sus habitantes. En uno solo de esos hechos, en Bojayá, las FARC mataron a 119 personas, incluidos 40 niños, cuando lanzaron explosivos contra una iglesia.

El calificativo de terroristas no es un invento americano, es algo que las guerrillas colombianas se han ganado por matar a miles de civiles inocentes. Las FARC son tan odiadas como los paramilitares y prueba de esto fueron los millones que protestaron contra éstas en febrero de este año. Jamás en Latinoamérica pudo gobierno alguno movilizar a tanta gente contra una insurgencia, lo normal era que los insurgentes llenaran las calles contra los gobiernos.

Las FARC son una amenaza transnacional, tienen el poder financiero del narcotráfico para corromper, intimidar y destruir instituciones en cualquier parte como cualquier cartel, pero su pasado político insurgente confunde. Perú, Brasil y Panamá los persiguen de forma coordinada con Colombia, sin embargo, Venezuela y Ecuador la consideran una insurgencia legítima y esta diferencia provocó la reciente crisis regional.

No son los gobiernos el problema, sino las FARC. La confusión sobre la naturaleza de éstas alcanza a sectores de la izquierda europea y latinoamericana, particularmente en México. Estas izquierdas siguen idealizando al guerrillero y justificando una violencia que ya no es política sino criminal. Sustentan su posición en el imaginario de un pasado autoritario inexistente, necesitan mentir, justificar excesos y reinventar a su enemigo para tener sentido. Su apoyo a las FARC fortalece en definitiva a la derecha colombiana y constituye un peligro para sus propios países.

La violencia delictiva en las calles de Madrid o México está conectada con todo esto. La violencia criminal es ahora hegemónica y, en esas condiciones, la violencia política organizada, cualquiera que sean sus intenciones, termina cooptada por la primera. El resultado final es el mismo, plata o plomo para políticos de izquierdas y de derechas. Sin autoritarismo las izquierdas latinoamericanas tienen ahora un reto más intelectual que emocional, deben resolver problemas en vez de multiplicarlos"

24/03/2008 19:50 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Sucia Política No hay comentarios. Comentar.

Una isla operada a corazón abierto

20080326200015-cuba.jpg

¿Ha cambiado algo en Cuba? ¿La delegación de Fidel Castro en su hermano Raúl se reflejará en una transición política o tan sólo será una sucesión presidencial, casi dinástica? Hasta la enfermedad de Fidel, la imagen que el país comunista reflejaba al exterior -proyectada por el espejo norteamericano- era la de una isla políticamente incorrecta, terriblemente gobernado por un dictador y en el que las libertades de los ciudadanos se convertían en una quimera en la que sólo el turismo de complejo y playa era la única inyección para un país ahogado económicamente prácticamente desde la Revolución. 

Ahora que Fidel se ha alejado físicamente del complejo mapa que la isla representa en el escenario internacional, su hermano menor tiene la obligación de acercar la isla a un panorama que la espera con los brazos abiertos después de años de aislamiento en los que su vecino mayor se ha encargado de que no quedase ni un ápice de duda sobre el mismo. Embargos de diversa índole o intentos de asesinato son algunos de los hechos que ponen de manifiesto la incomodidad que para Estados Unidos supone esa piedra en su talón del mapa mundial. 

Y es que Raúl Castro debe suponer para Cuba ese calzón que progresivamente quite las incomodidades que ha supuesto la isla. En sus manos está que este cambio de poder se transforme bien en una verdadera transición, bien como un disfraz manido donde la figura del hermanísimo siga planeando sobre las cabezas pensantes del Régimen. Entonces el papel de Raúl quedaría limitado a gestionar más que a dirigir. En este sentido, la ubicación de un político tan rígido como José Ramón Machado Ventura en la primera Vicepresidencia, se deshace, en buena medida, el espejismo insular. Sin embargo, existen varios factores en el continente latinoamericano que despiertan la idea de un verdadero cambio en las próximas fechas. 

En primer lugar, el papel que Hugo Chávez ha adoptado como el nuevo libertador del continente. El presidente de Venezuela ha sabido armar un grupo de países semialineados junto a él que restan poder a las miradas que Washington ha proyectado a su patio latinoamericano durante la última mitad del siglo XX. Así, el nicaragüense Daniel Ortega, el bolivariano Evo Morales o el ecutoriano Rafael Correa se han convertido en soldaditos de plomo dispuestos a ser irreductibles en esa causa. Hasta ahora, Fidel era el Comandante en Jefe de todos. Ahora Raúl tiene el ojo, veremos dónde pone la bala. 

Por otra parte, y como dedo acusador de todas las actividades realizadas por la vecindad, el colombiano Álvaro Uribe está dispuesto a trabajar codo con codo con lo que queda de la Administración Bush en pro de una Latinoamérica sin reductos guerrilleros y/o revolucionarios donde la economía de mercado se erija como elemento de denominación común.

Junto a estos factores de coalición territorial –y de plasmación ideológica- Cuba, en general, y Raúl en particular, tienen otro hecho a su favor para cambiar esa imagen de dudoso reconocimiento que hasta ahora han otorgado. Las próximas elecciones en Estados Unidos marcarán el devenir en las hasta ahora infructuosas relaciones que cubanos y norteamericanos han desarrollado hasta el momento en las que el lobby disidente parece haber marcado la pauta a la hora de deshacer lazos entre ambos países. Por ello, sea quien sea el vencedor en la carrera a la presidencia norteamericana tendrá en su agenda una revisión de las ahora inexistentes relaciones entre ambos y en las que Raúl Castro debe ser un eje fundamental en las mismas. 

Para ello, el hermano pequeño de Fidel debe cambiar de rumbo que este emprendió tras la Revolución para que Cuba deje de dar esa imagen de patio trasero en el que las libertades se habían convertido en una quimera. No obstante, ahora cuenta con un respaldo económico de Caracas que se puede convertir en una trampa a la hora de mostrar ese esperado cambio de rumbo. 

Mientras tanto, Fidel mirará desde el horizonte. Sabedor de que hasta su enfermedad sus miradas se proyectaban verticalmente, ahora su hermano tiene la oportunidad de equipararlas a modo horizontal, Europa y los propios Estados Unidos son los primeros que desean que así sea. El Vaticano y la comunidad iberoamericana –con España a la cabeza- ya han hecho un primer guiño para que las cosas en Cuba empiecen a cambiar en manos de Raúl Castro. ¿Transición o mero cambio presidencial? El tiempo lo dirá pero si Cuba quiere modificar la imagen que tras de sí ha dejado a lo largo de estos últimos años, muchos son los factores a favor que Raúl tiene para que, lo que ha empezado así, se transforme en un verdadero paso de transición.

26/03/2008 20:02 Autor: Josu. Enlace permanente. Tema: Sucia Política Hay 1 comentario.